jueves, 2 de marzo de 2017

Luna nueva embarazada de belleza


Es la última Luna nueva de este invierno, una Luna nueva embarazada de primavera. El domingo 12 de marzo será Luna llena, en el signo de Virgo, diosa de la cosecha, su piedra es el diamante, una de las más brillantes. Y así de bella y brillante se mostró ayer junto a Venus y Marte, preñada de belleza.

Sólo hice dos fotografías, esos dos segundos del momento preciso, cuando la Luna cenicienta posaba como si formara parte de la arquitectura de la casa, y una antena a cada lado como símbolo de los tiempos que vivimos. Un regalo para el alma y la mirada.

Ayer la publiqué en Facebook a los pocos minutos de hacerla, y al ver que ha sido tan bien acogida y compartida por mis amistades, decido publicarla aquí en el blog. Ya sabemos lo que pasa, me gusta compartir con mis amistades de Facebook, es más íntimo, pero si comparten lo que publico sólo lo ven las mismas amistades. Así que decido publicarla aquí, imaginando que ocurrirá lo de siempre en internet, unos la cogerán, se la llevarán donde quieran, borrarán la firma y pondrán la suya... Ya sabemos que por este motivo muchas personas hemos dejado de publicar en el blog, esa falta de respeto y educación, ese querer lucirse a costa del trabajo (y emoción) de otras personas, aficionadas y profesionales, continuamente vemos quejas en las redes, y las nuevas leyes que dicen multarán a quien se apropie de una imagen que no es suya. Veremos... A veces con las fotografías me pasa como con los libros más queridos, de tan íntimos prefiero reservalos, y por otro lado, de tan bonitos quieres compartilos, que la felicidad no es completa si no puedes compartirla. Eso decía también una de mis escritoras preferidas, Elizabeth von Arnim, a la hora de respirar y contemplar sus paisajes.

Y con permiso de nuestro amigo Juan Carlos Freire Leira en FB añado su bonito comentario que hizo en esta fotografía, citando a Kant; "Permíteme una pedantería de viejo profesor de filosofía apasionado por el arte y recordar una cita de Kant, capítulo primero de "Observaciones sobre el sentimiento de lo bello y lo sublime": La noche es sublime, el día es bello…cuando la luz temblorosa de las estrellas atraviesa las sombras pardas y la luna solitaria se halla en el horizonte, la naturaleza alcanza un sentimiento de lo sublime… lo sublime conmueve, lo bello encanta”. Esta fotografía se encuentra en la categoría de lo sublime". Gracias, Juan Carlos, creo que esta cita de Kant le va como anillo al dedo.


La próxima Luna nueva será el día 27, ya entrada la Primavera, será la primera de la Primavera, valga la redundancia, fina como un anillo de platino, y embarazada de belleza.



© EVA HUARTE 2017

Texto y fotos


martes, 14 de febrero de 2017

Enamoradas de las olas


Al entrar en Facebook esta mañana encuentro un letrero felicitándome el Día de los enamorados y enlazando la página de mi blog del mismo día que hice en el año 2014, con Barcos, faros, olas y gaviotas enamoradas.  (Ver aquí)


 Iba a compartirlo de nuevo pero el día era espléndido después de otra noche de lluvia y tantos días grises y lluviosos, fríos, inhóspitos, con esos cambios constantes del viento de Poniente a Levante que siempre trae lluvias levantando las olas como enaguas de novias.


Valía la pena salir y respirar el aire y Sol primaveral, caminar de nuevo por la playa mirando el azul prístino del cielo y familias de gaviotas disfrutando en la orilla mirando o sobrevolando las olas, o dándose un baño de lujo como en el mejor balneario que podamos tener los humanos.


La primavera empieza a despertar y se busca pareja. La vida despierta. Ha sido divertido contemplar sus vuelos y movimientos imaginando a las gaviotas enamoradas. 


 Viéndolas volar y zambullirse, bañándose o sorteando las olas como las mejores surfistas.


 Aunque viniera una gran ola la gaviota no se movía, aleteaba y se quedaba en su ola enamorada.


 Como si paseara por el campo o la playa, o sobre un mapa.


 Aprovechando para pescar algo... (amplío el detalle de la fotografía de abajo)


 Y la otra gaviota la mar de tranquila (miradla arriba a la izquierda) seguía su baño...


Ante la mirada de la familia que se iba turnando la protección de las más pequeñas.

Ha sido bonito y divertido este Día de los enamorados que el cristianismo convirtió en Día de San Valentín, otra historia que muchos historiadores coinciden en decir que también es inventada. Y como siempre me quedo con el lado más natural y romántico me quedo con las costumbres nórdicas de celebrar el día en que los pájaros aparecen de nuevo con sus cantos. Sí, esta mañana los he oído y he sonreído, imaginando que estaba en una casa nórdica celebrando que sólo falta un mes para que llegue la primavera... La esperada y deseada primavera, con los campos de almendros en flor como desfiles de novias, mientras sigo en la playa con las gaviotas y las olas enamoradas. 


© EVA HUARTE 2017 (Texto y fotos)

sábado, 21 de enero de 2017

Alarmas, olas y personas solas


El mar, aunque más lejos, parecía más lleno con esas olas enormes que venían rompiendo desde el horizonte, una tras otra, sin una tregua como en las guerras. Han dado la alarma de que nadie se acercara a la playa ni a los espigones, que era peligroso, cuando la mar se enfurece hay que mirarla de lejos con todo respeto, su poder es inmenso, nadie lo puede parar ni mucho menos burlar.


Pero la gente es curiosa, basta que alarmen del oleaje para ir corriendo a la playa a fotografiarse.


Y cuanto más cerca mejor, hay que captar la ola más grande


y turnarse para fotografiarse delante, como héroes de la mar, sin pensar que una ola viene tras otra y nunca se sabe la fuerza que trae, hasta dónde llegará, ni si podrán apretar a correr para salvarse.


Las gaviotas sí que lo saben, saben que las olas nunca vienen solas, saben la fuerza que traen.


Y saben que pueden volar, no temen la mar, llevan siglos siendo amantes y cómplices.


Yo me refugiaba de espaldas contra una pared del espigón luchando con el fuerte viento del Este para no mover la cámara y que las fotos no salieran movidas, cosa difícil a veces.


El fuerte viento del Este levantaba las olas como enaguas y velos de novia, como un ejército de caballos con crines blancas, regalando un precioso espectáculo. Contemplarlo es como una droga.


Y una mujer sola se aparta del grupo de personas como si buscara su ola especial y personal, yendo hacia el espigón donde las olas rompen con tal fuerza que saltan al otro lado. Y eso sí es peligroso. Pero el viento te lleva, te arrastra, la mar te llama... Esa es la droga, lo sabe la gente de la mar.


Empezaba a llover animándose el viento también y he vuelto corriendo a casa desde donde he vuelto a fotografiar el mismo punto que unas horas antes, viendo que las olas van aumentando, y oyendo por televisión cómo siguen alarmando. Es la noticia del día, el tiempo, la nieve, las olas, lluvias, alarmas, todo son alarmas, alarman por la subida de la luz, que no es un espectáculo, es un escándalo, alarman por el temor de qué pasará con el nuevo presidente de una gran nación armada que alarma... Y en España, el presidente y jefe del grupo de la gaviota, dice que "Somos socios y cómplices"... Eso sí es una alarma...


Y voy cambiando de canal de televisión viendo igual a Hommer que a Trump, todo clones, trolas, alarmas, mentiras, que como las olas, nunca vienen solas. Como los ministros de energía, que dicen que han subido el precio de la factura de la luz por el tiempo, no llueve, no hace viento... Así no me extraña que de alguna manera la gente, las personas, se rebelen, desobedezcan y vayan a la playa a cargarse de energía sin miedo a pagar un precio especial... Disfrutan más viendo en directo las olas, que nunca vienen solas.

Las olas son preciosas.



© EVA HUARTE 2017 texto y fotos


domingo, 8 de enero de 2017

Puesta de Sol de enero 2017


El día era limpio pero aparecían estelas de aviones por todas partes que iban ampliándose hasta quedar el cielo cubierto de esas neblinas ficticias. Lo bueno era esperar el momento de la puesta de Sol, sabiendo que esas nubes y neblinas provocan más luces y colores. Y así ha sido.


Primero de oro puro, acercando el objetivo para contrastar la bonita imagen de una pareja paseando por la orilla contemplando la bonita puesta de Sol.


A medida que el Sol bajaba las tonalidades de oro se mezclaban con tonalidades anaranjadas, y el Sol se convertía en una grande y deslumbrante naranja.


Escondiéndose lentamente tras las montañas.


Desapareciendo su estela dorada sobre el mar.


Emergiendo entonces otros colores, azules, rosados, rojizos, verdosos, mezclándose con las luces artificiales que iban encendiéndose anunciando la noche.


Es como el momento sagrado del amanecer, cuando se hace un silencio de recogimiento, y la Luna creciente lo miraba desde el Este entre nubes rosadas.


Es el milagro, el gran misterio del universo, en un momento contemplas el cambio del día a la noche con luces y colores tan fascinantes que parecen imposibles de imitar, imposibles de retener ni con una cámara. Contemplo, contemplo y me siento fascinada a pesar de contemplar tantas puestas de Sol.


Y recuerdo una vez más las palabras de "El Principito" de Antoine de Saint-Exupéry:

-Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces.
Y poco después añadiste:
-¿Sabes?.. Cuando uno está verdaderamente triste le gusta ver las puestas de sol...
-Entonces, ¿el día de las cuarenta y tres veces estabas verdaderamente triste?
Pero el principito no contestó.

Hoy he visto una puesta de Sol que me gustaría volver a ver... muchas veces.
Son las bonitas puestas de Sol de enero, es el regalo del cielo, quizá, para que no estemos tan tristes en sus largas y frías noches de invierno, pensando que mañana volveremos a verlo.



© EVA HUARTE 2017

viernes, 6 de enero de 2017

Salud y amor, 2017


Recuerdo de niña una canción que decía; "Tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor. El que tenga estas tres cosas, que le de gracias a Dios". Y recuerdo a mi madre y a tantas personas cantar y desear cada año lo mismo. Ahora soy yo quien lo pide, pero me conformo a seguir pobre en dinero a cambio de salud y amor, el amor lo puede todo, recuperas la salud, y con buena salud recuperas alegría y amor, salud y amor van de la mano. Si además quiere venir dinero, bienvenido sea. Pero después de los últimos años ya será un buen regalo de Reyes y un buen año, para mí y mis personas queridas, si tenemos salud y amor.

Esto he pensado hoy saludando al Sol apareciendo sobre el horizonte mar, en estos días en que Sol y Tierra están en la mínima distancia, hasta el día 11 de enero, cuando de nuevo el Sol irá ascendiendo apareciendo un minuto antes, así poco a poco, hasta su punto cenital en junio. Faltan meses, vamos viviendo día a día lo que el cielo y mar nos dan.

Hoy el Sol me ha levantado el ánimo, de momento, es un buen regalo. Ojalá haya un buen ánimo para todos durante todo el año. Como dice una amiga, a pesar de todo, vamos a confiar, vamos a darle un voto de confianza, el número es bonito, tanto si toca la lotería como si no. Vamos a poner humor, que también va de la mano con la salud y el amor.



© EVA HUARTE 2017