viernes, 7 de febrero de 2014

Movimientos en el cielo en la hora azul, Orión, Taurus Júpiter...


Hoy casi enloquezco contemplando tanta belleza. Durante el día he ido a la playa fotografiando las olas no tan encrespadas como días pasados, pero con el Sol que seguía entre nubes formando franjas brillantes en un mar cambiante de grises azules y verdes. He fotografiado luces y sombra contrastadas, y he fotografiado el atardecer con el cielo azul limpísimo y esa franja rosada y naranja en el horizonte mar. Pero cuando ya estaba decidida a parar de hacer fotos y poner algunas aquí en el blog, me he dado cuenta de que ya era la hora azul, descubriendo las estrellas de Orión y Taurus, y al planeta Júpiter rodeando la Luna creciente.


El cielo era tan limpio que he montado la cámara en el trípode pensando que era buen momento de intentar volver a fotografiar el precioso cielo nocturno de invierno, aprovechando la nitidez de esa hora azul. Y como me suele pasar últimamente, de pronto han empezado a aparecer pequeñas nubes casi transparentes apareciendo al tiempo aviones por todas partes. Pero hasta esto se puede aprovechar, es el movimiento del cielo en nuestros días.


Aquí podemos ver una perspectiva más amplia, la estrella más brillante en la parte baja a la izquierda es Sirius, que forma parte del llamado Triángulo de Invierno, en el centro el benefactor Orión, siguiendo su brazo hacia arriba acaricia a la Híades de la constelación de Tauro, la Luna creciente que será llena dentro de siete días, y esas líneas brillantes de aviones que han ido apareciendo durante el tiempo de exposición.


A la izquierda, en la parte alta de la fotografía, vemos al brillante y potente planeta Júpiter junto a dos pequeñas estrellas a su izquierda, casi tocando el árbol, que son Castor y Pólux, de la constelación de Géminis. A la derecha de la fotografía vemos de nuevo la gran constelación de Orión, con su estrella Betelgueuse en el hombro, siguiendo en diagonal hacia abajo encontramos de nuevo a Sirius, de la constelación Canis Maior, y subiendo de nuevo a la izquierda encontramos la estrella Procyon, en Canis Minor. Estas tres estrellas son las que forman el llamado Triángulo de Invierno.


Al tiempo que iba oscureciendo el mágico azul la Luna se iba moviendo, apareciendo a su lado el precioso racimo de Pléyades, arriba a la derecha de la fotografía, sobre la Luna. Y si clicáis sobre la foto podéis ver mejor esa pequeña línea casi en el centro de la fotografía, junto al hombro de Orión. Esa línea, estoy casi segura, es un satélite artificial. Pero seguro que quien mejor lo dirá será como siempre mi amigo y maestro astrofotógrafo y meteorólogo Joaquín Gómez Ábalos. (Podéis ver sus fotos de Pléyades aquí. Y sus preciosos álbumes de fotos y blog aquí)


Y aquí está el precioso y gigante Orión iluminado por la Luna y esas nubes que le daban más presencia de ser, sin duda, el rey de la bóveda celeste de invierno, señalando con su largo brazo a las bellas Híades y Pléyades de Tauro, que son las reinas junto a Orión.


Aquí vemos de nuevo a Orión, más cerca,  el brillante Júpiter a la izquierda, y Taurus bajo esa Luna que parece soltar su cabellera al viento adornando esta preciosa noche del viernes 7 de febrero de 2014.

El cielo se mueve, la noche se mueve, y es cuando solo puedo seguir contemplando en silencio los bellos movimientos del cielo, diciéndome a mí misma mientras lo contemplo; Solo por poder contemplar esta belleza vale la pena estar viva. Y he bajado los párpados saludando agradecida.

Fotos y texto

© EVA HUARTE

No hay comentarios:

Publicar un comentario