miércoles, 13 de diciembre de 2017

Escándalos otoñales de pinturas y paisajes


Llevamos años con escándalos, casi todo son escándalos, navidades de escándalo desde hace años, imponiendo elecciones políticas para tenernos pendientes con las defensas bajas, y cuando terminen poder celebrar la Navidad como corresponde, protegiéndonos del frío, disfrutando los colores y luces de las pocas horas de Sol entre el amanecer y el atardecer, ese Sol tan bajo que parece sumergirse en el mar, ese Sol tan bajo que parece querer entrar en casa a través del cristal de las ventanas, para protegerse y potegernos.


Sólo en este mes de diciembre he hecho casi tantas fotos como en todo el año, me recreo admirando el precioso espectáculo de la naturaleza cambiante en sus estaciones, el movimiento del sol, el mar, los colores, las luces, el vuelo de las aves... Lo que contemplo todo el año, pero el otoño es más romántico y nostágico, y a veces, como en este atardecer de hoy, es también un escándalo.


Este atardecer que parece de mentira, este cielo de fuego envolviendo la figura mítica y mística de Barcelona, desde sus montañas bajando por las chimeneas de sus fábricas hasta la montaña de Montjüic, con esa figura estilizada que parece una ballena queriendo devorar el mar. Y me quedo fascinada contemplándolo todo, esos cambios de colores del azul al rojo, al rosa, púrpura, naranja, oro...


Intento mirarlo desde otro ángulo y no puedo evitar que salga la bandera estelada en la terraza del vecino, los mismos colores, como decía Kandinsky, "el rojo con el amarillo que puede animar al espectador y también puede escupirlo. Los colores que se usan en banderas y trajes folclóricos para compensar el paisaje verde y azul que son colores fríos". Los colores que usaron los pintores en la época Medieval, el rojo sangre en llamas y lenguas de fuego que provocaba el miedo al juicio final.


Llevo días hablando y escribiendo sobre los colores de estos amaneceres y atardeceres de este escandoloso otoño, poniendo fotos en Facebook, denunciando también el escándalo del gobierno español, (que prohibe el color amarillo hasta en los árboles de Navidad) preguntándonos si realmente conocen el significado de los colores y de lo espiritual en el arte, como escribió Kandinsky, un gobierno que escudado en sus leyes y tribunales es capaz de saquear obras de arte salvadas y restauradas por catalanes, obras que bombardearon en la guerra española. Fue en 1936, después del saqueo, cuando el arquitecto e historiador catalán Josep Maria Gudiol fue a Sijena, viendo cómo habían destrozado el monasterio, las obras de arte, pinturas, esculturas, y especialmente los frescos, ennegrecidos por las bombas, los incendios.


Y Gudiol volvió a Barcelona para conseguir dinero, en parte de su bolsillo y en parte por amigos, quitándoselo de la comida, ya que en aquellos tiempos era muy difícil, y en parte por el entonces Conseller de Cultura de la Generalitat, Ventura Gassol, además de pagar a dos técnicos especializados. Con la ayuda del mismo pueblo de Sijena se arrancaron las pinturas, los frescos, llevándolo todo al Museu d'Art de Catalunya, y años más tarde (volviendo del exilio) el mismo Josep Gudiol empezó a restaurarlas, hasta llevarlas al Museu de Lleida donde estaban expuestas actualmente, todo se hizo de acuerdo con las autoridades. A las monjas del monasterio de Sijena también las salvaron, llevándolas a otro monasterio en Valldoreix, cerca de Barcelona, y allí se hizo una compra-venta a la Generalitat en 1983, ya que las obras eran propiedad de las monjas que las guardaron al haber sido destrozadas y abandonadas hacía años, condición que rompía el contrato anterior de propiedad en 1923, donde decía que el contrato quedaría anulado si las obras no estaban bien cuidadas...  En 1990, el techo del monasterio de Sijena se derrumbó. 


De no ser por estos historiadores catalanes, estas obras del monasterio de Sijena hoy día no existirían. Y duele que ahora, (desde hace años) reclamen estas obras, y duele más aún que se las lleven en un momento tan sensible para la sociedad catalana, cuando el gobierno español ha metido en prisión a parte del gobierno catalán, teniendo que exiliarse el presidente de la Generalitat, imponiendo elecciones precipitadamente, interviniendo instituciones y medios de comunicación, llevándose las obras del Museu de Lleida con nocturnidad y alevosía, en malas condiciones, como han sido testigos cientos de personas manifestándose en la calle, con imágenes que lo demuestran. Y no sólo no están dispuestos a "compensar" el trabajo y coste de restauración y conservación de estas obras, pretenden, según dice el presidente del gobierno aragonés, pedir "indemnizaciones porque algunas obras están en mal estado"... Esto sí es un escándalo...

Me parece tristísimo que estando en Navidad se impongan de nuevo elecciones, como en años anteriores, este año con civiles y políticos encarcelados y exiliados. Me parece tristísimo lo que están haciendo en mi país, Catalunya, en mi ciudad, Barcelona, por la imposición de un gobierno que en nombre de la democracia impone la fuerza de las armas. Y me parece tristísimo que en Navidad estén movilizando obras de Arte representativas del espíritu, la conciencia, arte, cultura, historia y la religión, valores que deberían ser sagrados, de lo contrario ¿cuál es la finalidad? En tiempos de guerras mundiales había un armisticio por Navidad, ahora al contrario, el gobierno español con sus locuras y sus armas tiene a Catalunya y a la sociedad catalana sitiada, con el frío otoñal entrando en invierno, y palo tras palo... Esto sí es un escándalo.

A pesar de tantos escándalos seguiré contemplando los preciosos cielos de día y de noche, y tantas cosas bonitas que nos estamos perdiendo queriendo distraernos con mentiras y calumnias. Seguiré con el escándalo de los paisajes otoñales, invernales, con la belleza de la naturaleza, la belleza del arte, la belleza que salvará al mundo, y se salvará del mundo, la belleza que debería unirnos, sentirnos privilegiados y ser agradecidos.

Texto y fotos


© EVA HUARTE 2017




domingo, 26 de noviembre de 2017

Luz en la oscuridad


Adoro el mar, la sorpresa al despertar. Ayer estaba nublado con una fina línea naranja en el horizonte por donde se adivinaba estaría el Sol, y enseguida, lluvias, así fue el día. Hoy parecía noche cerrada a pesar de la hora avanzada, el cielo casi negro, ninguna novedad, nada que contemplar ni fotografiar. Y de pronto un foco de luz como un rayo sobre el mar, un gran barco a punto de cruzar esa luz y esa línea diamante marcando el horizonte.


Los rayos iban aumentando como una lluvia de diamantes, con el rastro de alguna pincelada naranja sobre el horizonte mar. Era realmente espectacular, y sin pensarlo empiezo a fotografiar sabiendo lo difícil que es captar tanta belleza y tantas luces contrastadas.


Y ese gran barco que va hacia la derecha, hacia el Suroeste, hacia el puerto de Barcelona, encuentra de frente a otro gran barco que va hacia el Este, un barco más feo, posiblemente sólo de mercancías, sin más pasajeros que la tripulación. Y empiezo a imaginar historias de las tripulaciones de los dos barcos, de los pasajeros en uno y las mercancías en otro... Y todo son mercancías, comercialmente y políticamente, pero donde hay personas, hay historias, hay vidas.


Imagino tantas vidas de tantas personas en este crucero, yendo hacia Barcelona, es como si vivieran en otro mundo mientras cruzan ese foco de luz celestial entre la oscuridad del día y del mar. Y lo veo como una nave extraterrestre con mensajeros que vienen de lejos cargados de historias para explicar.


Sé que cuando los dos barcos se crucen uno desaparecerá tapado por el otro, y será el de mercancías que desaparecerá, hasta que vuelva a aparecer siguiendo cada cual su rumbo entre luces y oscuridad. Espero ese momento para volver a fotografiarlos, ahora el de mercancías queda a la izquierda y el de pasajeros a la derecha. Y vuelvo a imaginar simbólicamente, ese "choque de trenes" del que hablan políticamente. Qué expresión más fea... Me parece más bonito decir cruce de barcos, un crucero y un mercancías, me parece más divertido que un feo "choque de trenes". Claro que, para navegar, hay que saber de la mar, y hay quien sale a navegar sin saber que el agua tiene sabor a sal. Si me preguntaran en qué barco quiero navegar, lo primero que preguntaría sería por la experiencia del capitán y la calidad del barco.


Y así, imaginando historias y vidas, imaginando simbolismos políticos, he ido contemplando el espectáculo que el cielo nos ha regalado, con esas maravillosas luces en la oscuridad sobre el mar, y esos dos barcos que se han cruzado siguiendo cada cual su rumbo, sin que pasara nada, respetando las distancias.

Anoche me quedé dormida en el sofá escuchando a varios políticos hablando por televisión, uno detrás de otro y casi al mismo tiempo en distintos canales, unos repitiendo las mismas olas y otros defendiéndose del oleaje. Unos gritando intentando imponerse y destacar y otros hablando en voz moderada. Otros aprovechando el tema del machismo, que suelen utilizar antes de las elecciones, y ayer, 25 de noviembre, mostraban un lazo rosa en la solapa de su americana, denunciando el abuso sexual de unos cobardes pero aplaudiendo la actitud de policías pegando y arrastrando a mujeres jóvenes y mayores... Cuántas contradicciones cuando se va en un barco sólo de mercancías o con personas como mercancías... Les falta la metafísica, les falta saber mirar más allá del horizonte mar, les falta saber navegar respetando las distancias, saber ver y contemplar la luz en la oscuridad.

Me he prometido a mí misma no ver más televisión política por la noche, que luego me afecta el subconsciente con simbolismos inexistentes, sin dejarme disfrutar libremente el despertar de esa luz en la oscuridad sobre el mar. Vuelvo a sumergirme en mis libros que adoro como el mar, como esa luz sobre el mar con barcos que vienen y van.

Feliz lectura y feliz domingo.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2017

viernes, 17 de noviembre de 2017

Despertar con la Luna, Venus, Júpiter y el Sol

Jueves 16-11-2017
Hace dos días desperté de madrugada, a las 6'30, viendo que aún era noche cerrada y la Luna menguante iba subiendo con su halo cenicienta, como se suele llamar al anillo casi invisible que la rodea en Luna nueva y Luna menguante. Cuando es nueva se ve en el horizonte Oeste con la puesta del Sol, y cuando es menguante, como hasta hoy, aparece por el Este con la salida del Sol. Vi que la Luna, como ocurre cada año en esta época, iba seguida de los planetas Venus y Júpiter que ascendían desde el horizonte mar siguiendo sus pasos.

Jueves 16-11-2017
Entonces la Luna ya estaba demasiado alta para poder fotografiar la composición con los planetas. Y me propuse despertar hoy, viernes 17, último día de Luna menguante, a la misma hora, ya que la Luna tardaría más en aparecer y estaría más cerca de los planetas.


Y sí, hoy viernes 17 a las 6'45h. he visto esta imagen al despertar, Venus sobre el horizonte rosado, más arriba ya estaba Júpiter y la Luna menguante como un anillo finísimo parecía oficiar un romance sin saber quién contemplaba a quién, quién enamoraba a quién. en un precioso diálogo de luces.


Los colores al clarear la noche enamoran, ninguna fotografía ni el mejor pintor puede lograr esos colores que despiertan el alma, van cambiando a cada instante mientras va clareando el cielo entre azules, verdes, rosas, naranjas...


Las luces de las barcas de los pescadores en el horizonte parecían dos estrellas más para acompañar la sencilla y sublime ceremonia del despertar, en silencio, en ese instante mágico del amanecer antes de los primeros cantos de las aves que parecen nacer con el día.


Y a los pocos minutos, con el cielo claro volviendo invisibles a la Luna, estrellas y planetas, aparece el rey Sol queriendo formar parte de la ceremonia bañándola de oro.


Ningún amanecer es igual a otro aunque sean los mismos protagonistas, Luna, estrellas, planetas... y el Sol que cada día aparece más hacia el sur sobre el horizonte mar como una bombilla encendida, iluminando el mar como una linterna que nos ayuda a despertar compensando el frío otoñal. Son días tan nítidos, son amaneceres tan bonitos, que vale la pena vivir, dormir y soñar por volver a despertar y contemplar esta sublime y pequeña ceremonia universal.

Somos afortunados los humanos, y creo que a veces no sabemos valorarlo, a veces olvidamos la belleza del planeta en el que vivimos, obstinados en crear un mundo mirando el asfalto, enfermos por sobrevivir, incapaces de saber vivir. Cuánta felicidad desperdiciamos, cuánta felicidad tendrían muchos humanos si tuvieran sólo unos minutos para contemplar la belleza al despertar... Debería ser lección básica en las escuelas, contemplar el Sol, el mar, la Luna, planetas y estrellas... Y, después, dialogar, conociendo el movimiento de la belleza que nos rodea.



© EVA HUARTE 2017 texto y fotos




domingo, 15 de octubre de 2017

Dos Soles en uno


Hoy el cielo estaba limpio con la Luna que sigue menguando como los ánimos, en el horizonte mar una gran montaña de nubes que el Sol tenía que superar, primero en rosados y naranjas...


y más tarde vuelve a aparecer sobre las montañas de nubes deslumbrando la mirada, el aire y el mar en tonos dorados, como un nuevo amanecer, dos en uno. Mientras esperaba que cruzara esas montañas he ido haciendo gimnasia en la terraza, he imitado el baile de los derviches intentando liberarme de malas energías y malas influencias, intentando captar el aire limpio con palomas, pájaros y gaviotas que cantaban y volaban de un lado a otro o en círculo. Imaginaba el cielo y el universo como una gran danza en armonía y equilibrio, sin saber nada, absolutamente nada, del mundo creado por los mayores humanos, o humanos mayores, humanos grandes, como diría "El pequeño Príncipe" de Antoine de Saint-Exupéry, "Los mayores son bien extraños..." Es verdad, a veces me parecen más irresponsables que criaturas recién nacidas. Pienso en tantas cosas que se están haciendo y diciendo en el mundo real y físico y en el mundo virtual donde cada cual siente y tiene su protagonismo. Los ordenadores son armas, los móviles son armas, todo está movido por satélites artificiales que hay que mantener en el espacio, y para eso es necesario darles energía utilizando internet y las redes sociales noche y día. La necesidad de movilizar a las masas y el consumo de estas armas... Parece que todo se basa en eso, no sólo por mover la economía sino por absorber energías... y así vamos y estamos todos agotados alterando el tiempo y espacio...


Y así ha aparecido un Sol grande y deslumbrante bajo un cielo limpísimo, luces y colores difíciles de fotografiar por tantos contrastes que nos da. Como la vida misma, como la humanidad misma, difícil de entender y equilibrar, unos reman hacia aquí otros reman hacia allá y la barca no se mueve hacia ningún lugar. Si tantas energías gastamos para nada la barca puede terminar haciendo aguas. Hace un par de días, paseando por el puerto con mi nieta de tres añitos que quería ver los peces y las barcas gritaba entusiasmada, "¡Mira, salvavidas!" Ella quería un salvavidas para ir en barca. Le encantan los salvavidas, dice que son importantes. Y me hizo reír, creo que esta es la clave, no pase como en el Titanic, que cada cual se preocupe de llevar y crear su salvavidas para ir en una barca donde cada cual quiere ir a distinto lugar, unos a tierra, otros al Este, otros al Oeste, otros buscan su metafísica, mas allá del horizonte o alta mar. El Sol, en cambio, sigue su ruta día a día, mes a mes, estación tras estación, superando montañas de nubes, apareciendo una y otra vez, apareciendo dos veces en un solo amanecer, siendo siempre el mismo, siendo siempre único. Y ahora vuelvo a disfrutarlo, apareciendo cada día un poco más tarde, un poco más bajo, más hacia el sureste, y, como hoy, a veces me parece que nos mira y sonríe pensando en lo torpes que somos los humanos, pensando que hemos olvidado que todos somos soles, en uno.



© EVA HUARTE 2017 (texto y fotos)